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Artículos de K. Tokitsu
    Las especificaciones del Kata de Karate I (part 2)
        

Las especificaciones del Kata de Karate I (part 2)

por Kenji Tokitsu

Las tres categorías de kata

Uno de los problemas de la práctica de los katas proviene de la ambigüedad de su significado. Para profundizar en el trabajo de los katas conviene distinguir tres categorías de katas que generalmente se confunden: rintô-gata (kata de combate), hyôen-gata (kata de demostración) y rentan-gata (kata energético o de fortalecimiento físico). Los rintô-gata son los katas originales. Constituían en otros tiempos el contenido mismo de la enseñanza en la transmisión exotérica. Las otras dos categorías de katas han sido elaboradas para facilitar el acceso a los katas de origen, es decir para obtener las cualidades necesarias para la ejecución de los rintô-gata. Casi todos los katas que conocemos hoy pertenecen a las dos últimas categorías y los rintô-gata están prácticamente olvidados, y forman parte de los antiguos modos de transmisión exotérica.

Podéis decir que conocéis los katas cuyo bunkai (aplicación) está claro, pero no es ésta cualidad la que determina el rintô-gata. Me explico más concretamente.

El kata Sanchin por ejemplo, es un rentan-gata típico como los katas Naifanchi (Tekki) o Sesan (Hangetsu), sin embargo la mayor parte de los katas incluyen, en proporciónes variadas, elementos de hyôgen-gata y rentan-gata. En esta clasificación los rentan-gata que son katas energéticos en el sentido mas amplio del término, incluyen alguna serie de ejercicios formalizados de Qi Gong.

Las técnicas de combate se caracterizan por una movilidad compleja. Los hyôen-gata presentan de un modo simplificado y parcial los movimientos, acentuando las posiciones típicas, para hacerlas más accesibles confiriéndoles frecuentemente un aspecto ceremonial. Este aspecto se acentúa en los katas que se ejecutan en las demostraciones, son los katas que vemos más frecuentemente en las competiciones deportivas de karate.

En los katas modernos se mezcla más o menos las tres categorías y solo se encuentran elementos de rintô-gata en el fondo de dichos katas. Se suele decir que se hace o no el bunkai de un kata pero la mayoría de los bunkais son series de técnicas bien coordinadas con vistas a los ejercicios. Las formas más reales de técnicas de combate no son expuestas más que en los rintô-gata (kata de combate) que son más flexibles y dinámicos que los katas de las otras categorías, puesto que reposan sobre la forma de un combate efectivo. Incluso revisando de nuevo la mayor parte de los movimientos de rentan-gata y hyôen-gata verdaderamente no son técnicas satisfactorias desde el punto de vista de la cadencia de la velocidad y de la posición del cuerpo en el combate. Digo bien una "técnica satisfactoria". Porque podemos justificar cualquier técnica si el compañero está de acuerdo, basta ver cuantas técnicas nefastas florecen con los katas bajo pretexto de la aplicación o bunkai. La posibilidad del bunkai no es la prueba para hablar de rintô-gata. El bunkai no es más que un ejercicio intermediario para la realización del combate real. Quien conoce bien el bunkai no tiene porque ser capaz de hacer un combate eficaz. Basta mirar actualmente como se practican los katas.

 

El bunkai del kata sêpai es por ejemplo muy claro y cada gesto puede constituir un repertorio técnico interesante, pero sabéis bien que no haceis combate conforme al kata. Se trata de secuencias gestuales interesantes para ejecutar las técnicas, pero no de rintô-gata. Porque este es una verdadera referencia para el combate y cada técnica incluye posibilidades de cambio en relación con las reacciones eventuales del adversario. Pienso que los ejemplos siguientes nos ayudaran a comprender mejor los rintô-gata y como faltan en el karate de hoy.

El rintô-gata : kata original

En los años de la postguerra, el difunto maestro Yasugi Kuroda de la escuela Kaïshin-Ryû combatió contra cuatro yakuza armados con sables cortos. Se trataba de una agresión y el maestro Kuroda les había vencido teniendo como arma un abanico. Después de esta experiencia dijo: no había ninguna diferencia entre los katas que yo practico todos los días y el combate que sostuve. El enfrentamiento mismo no era agradable ni interesante.

Aquí Kuroda habla precisamente de rintô-gata. No aplicó tal técnica contra tal técnica sino que fue algo espontáneo como la enseñanza de sus katas. ¿Conocéis esta dimensión de los katas en el karate? Personalmente yo no. Podéis decir quizá yo soy - o tal maestro es - capaz de hacer el combate como un kata pero pienso entonces que no hablamos de la misma cosa. Para que podamos comprender mejor lo que es el combate sobre todo con un cuchillo o sable citaré un ejemplo.

El maestro K. Kurosaki es el primer karateka en haber tenido públicamente un combate contra un practicante del boxeo tailandés y por consiguiente a contribuido a la creación del kick boxing en Japón. Con unos sesenta años tiene hoy la reputación de ser un combatiente realista y lo es sin discusión, habiendo realizado un gran número de combates sin reglas. He aquí lo que el expone sobre el combate contra arma en su videocassette titulada "El entrenamiento de un combatiente demoníaco".

Si estáis frente a un adversario armado con un cuchillo ¿qué se debe hacer?. La respuesta es fácil, hay que tener un arma más larga que la suya, de otro modo hay que darse la media vuelta y correr. Hay algunas personas tan ingenuas que se atreven a hacer demostraciones de combate a manos vacías contra arma, y piensan que pueden batirse como si fuera una historieta de dibujos animados, no se dan cuenta del peligro que conlleva el filo del cuchillo. Un ciego no tiene miedo a una serpiente. Esto es al menos lo que yo he aprendido de mi experiencia.

Con estos dos ejemplos podemos comprender la diferencia del nivel entre los dos maestros, podemos suponer el nivel del arte del maestro Y. Kuroda y también la existencia del soporte técnico del arte del sable bajo la forma del kata en su escuela. Alguno de estos katas de un gran rigor han sido transmitidos de un modo selectivo. Puedo confirmar esta dimensión del kata después de mis estudios del arte del sable de esta escuela. No encuentro esta dimensión en los katas del karate de hoy. Pero no se trata de un desconocimiento, si fuera así sería afortunado porque existiría la posibilidad de aprenderlo algún día. Pero no creo en esta eventualidad porque el karate se ha desarrollado poniendo al frente los rentan-gata y hyôen-gata muchos más accesibles que los rintô-gata. Estos últimos han sido sumergidos en el fondo de los katas desde comienzo del siglo XX. Recordemos de nuevo el hecho de que el karate era una práctica extremadamente selectiva. Si se ha hecho accesible a todos no ha sido porque se hayan abierto las puertas de acceso sino porque se han producido modificaciones cualitativas importantes del contenido y modo de transmisión.

Pienso que un karateka que busca el valor más grande dentro del karate debe ampliar su visión de búsqueda hasta las dimensiones del rintô-gata : kata de un rigor extremo comportando en sí el método más complejo del karate. Vuelvo a decir que es a causa de la dificultad que implica este rigor que han sido elaborados los rentan-gata y los hyôen-gata permitiendo una mayor difusión.

Como podemos acceder al rintô-gata

Solo veo una única manera de juzgar si un kata es rintô-gata y también para constituir un rintò-gata a partir de los katas reformados.

Hay que estudiar el mayor número posible de versiones de un mismo kata. Podéis así efectuar las comparaciones detalladas sobre el conjunto de la estructura técnica. Por ejemplo el kata Gojusshiho, actualmente enseñado en Shôtokan, en Shitô-Ryû y en Shorin-Ryû tiene variantes en cada una de estas escuelas. He recopilado una decena de Gojusshiho. Podéis ennumerar el número de secuencias técnicas que constituyen este kata. En una comparación general podéis deshacer para cada una de las secuencias, la posición de los adversarios, la calidad de sus ataques y la estrategia y podéis estudiar al mismo tiempo vuestras posibilidades técnicas, la estrategia que empleéis, la actitud corporal y mental que usaréis, etc. Construir la situación del combate a partir de todas estas dadas y efectuar realmente el combate aproximándose a está situación. Debéis dar con las posibilidades y las dificultades. Van a aparecer un gran número de dificultades. Elaborareis la manera de sobrellevar todas estas dificultades.Trabajaréiis hasta que estas dificultades estén resueltas de una manera satisfactoria para realizar el combate de la manera más real posible. Es preciso encontrar para cada secuencia el modo técnico que responde al mismo tiempo a la posibilidad de forjar la calidad técnica que empleáis. El rintô-gata se caracteriza por ser un método de gran pragmatísmo. Si no respeta una eficacia real para el combate no puede ser un rintôn-gata. Si fuera de otra manera, ¿cómo un adepto de antaño sin tener tiempo para perder podía dedicarse profundamente, y por que estos adeptos disimulaban su arte cara a los demás? Porque tenían una riqueza real y les era suficiente un solo kata.

Con esta perspectiva me encuentro actualmente en mi búsqueda sobre el rintô-gata.

La construcción del rintô-gata

Cogeré como ejemplo de análisis la primera secuencia del kata Gojûshiho. El objetivo técnico aquí es el de acercarse bastante al adversario para atacarle con un golpe de ura uchi.

En estas secuencias hay dos exigencias principales.

Avanzar rápidamente sin recibir el ataque del adversario, es decir, avanzar rápidamente manteniendo vuestra propia protección. No debéis exponeros al ataque de vuestro adversario.

  En el instante en que realizáis el ura uchi no debéis ser vulnerables.

Las secuencias gestuales del kata debe proporcionaros un medio de adquirir convenientemente estas condiciones técnicas. Es necesario que os de un repertorio gestual técnico eficaz y que al mismo tiempo os proporcione un modo de movimiento gracias a lo cual podéis desarrollar las cualidades necesarias para realizar esta técnica. El movimiento es realista y a la vez instructivo. Solamente en estas condiciones, respetando un kata podéis interiorizar la técnica. Si examináis bajo este ángulo los katas que conocéis encontraréis muchos movimientos nefastos ; por ejemplo os separáis de la carencia del combate, descubrís vuestro rostro, cara al ataque del adversario, volvéis rígidos vuestro cuerpo y técnicas en lugar de hacerlas móviles. Respetando este tipo de kata no podéis obtener un "cuerpo del budo", un cuerpo apto para producir técnicas eficaces, con la buena regulación energética en las zonas vitales del cuerpo.

He estudiado una decena de variantes de Gojûshiho ; tienen todas las mismas estructuras globales, pero los detalles técnicos son diversos. A partir de este estudio, complementado por algunas transmisiones orales he efectuado la comparación y el análisis y he hecho aparecer por cada secuencia el objetivo técnico y las principales exigencias permitiendo realizarlas.

Las variantes de un kata corresponden a diversas interpretaciones técnicas y también a la deformación más o menos acentuada de la forma y del contenido estratégico en el curso del tiempo. El valor de un kata es sensiblemente diferente de una variante a otra.

De todos modos podemos decir que si el kata Gojûshiho de una escuela os permite en esta primera secuencia desarrollar y amaestrar las capacidades de avanzar rápidamente hacia el adversario sin exponer zonas vulnerables, este kata es justo. De otro modo no merece la pena efectuar el kata. El kata es un medio práctico, el valor de un kata se determina por su capacidad de responder al objetivo técnico original. Cualquiera que sea la etiqueta de autenticidad de un kata, sino se puede encontrar los elementos por los cuales os va a formar a vosotros mismos y responder a sus objetivos originales, hay que juzgar que este kata presente lagunas.

 

Kenji Tokitsu

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